Qué es la alexitimia
La alexitimia es un constructo psicológico que describe dificultades para identificar lo que una persona siente, distinguir unas emociones de otras y expresarlas con palabras. No es un diagnóstico independiente ni una enfermedad. Se entiende mejor como una característica dimensional: puede estar muy presente, aparecer de forma leve o variar según el momento vital y el contexto.
La definición clásica suele incluir tres componentes: dificultad para identificar sentimientos, dificultad para describirlos y una tendencia a centrar el pensamiento en aspectos más externos o concretos de la experiencia. En la práctica clínica, sin embargo, conviene ir más allá de una puntuación y observar cómo vive realmente la persona su mundo interno.
Una persona puede saber que «algo no va bien» sin saber todavía qué emoción hay detrás. Otra puede reconocer que está enfadada, pero no distinguir si debajo del enfado había miedo, decepción o sensación de injusticia. Y otra puede comprender lo que sintió varias horas después, cuando ya ha salido de la situación.
Alexitimia y autismo: están relacionadas, pero no son lo mismo
La alexitimia aparece con mucha más frecuencia en personas autistas que en la población general, pero no forma parte de los criterios diagnósticos del autismo y no todas las personas autistas presentan alexitimia.
Una revisión sistemática y metaanálisis encontró alexitimia en aproximadamente la mitad de las muestras autistas estudiadas, frente a una proporción mucho menor en los grupos no autistas. Investigaciones clínicas posteriores han encontrado porcentajes incluso mayores en algunas muestras de adultos que acuden a servicios especializados. Estas cifras no significan que «el autismo cause alexitimia» ni que una persona con alexitimia sea necesariamente autista. Indican una coocurrencia frecuente que merece explorarse con cuidado.
Este matiz es especialmente importante porque durante años algunas dificultades de procesamiento emocional se atribuyeron de forma global al autismo. La investigación actual intenta separar mejor qué parte puede estar asociada al autismo, qué parte a la alexitimia y qué parte a otros factores como ansiedad, experiencias traumáticas, diferencias sensoriales, agotamiento o aprendizaje emocional.
Si quieres entender mejor cómo puede presentarse el autismo en la adultez, puedes ampliar en nuestra guía sobre autismo en adultos y señales que suelen pasar desapercibidas.
Cómo puede manifestarse la alexitimia en adultos
No existe una única forma de vivirla. Algunas personas tienen un vocabulario emocional amplio y aun así les cuesta aplicarlo a sí mismas. Otras perciben primero sensaciones corporales. Otras necesitan reconstruir una situación casi como si resolvieran un problema lógico antes de saber qué estaban sintiendo.
En consulta puede aparecer en experiencias como estas:
- «Sé que estoy mal, pero no sé decirte qué siento».
- Reconocer una emoción cuando ya han pasado horas o incluso días.
- Notar tensión, dolor de cabeza, presión en el pecho, calor, náuseas o agotamiento antes de poder identificar una emoción.
- Usar categorías muy amplias como «bien», «mal», «raro», «agobiado» o «saturada».
- No darse cuenta de que una situación estaba afectando emocionalmente hasta que aparece llanto, irritabilidad, bloqueo o necesidad de aislamiento.
- Tener dificultades para explicar a la pareja o al entorno qué se necesita en un momento concreto.
- Sentir que otras personas identifican antes el propio estado: «Se te nota enfadado», mientras uno mismo todavía no lo había reconocido.
- Confundir emociones entre sí o con estados físicos: ansiedad con hambre, tristeza con cansancio, enfado con sobrecarga sensorial.
- Necesitar preguntas concretas en vez de un «¿cómo te sientes?» demasiado abierto.
Ninguno de estos ejemplos demuestra por sí solo que exista alexitimia. Lo importante es el patrón global, su persistencia y su impacto.
Alexitimia e interocepción: escuchar el cuerpo no siempre es sencillo
La interocepción es el procesamiento de señales procedentes del interior del cuerpo: hambre, sed, temperatura, respiración, latido cardiaco, tensión muscular, necesidad de ir al baño o cambios asociados a la activación emocional.
Se ha investigado mucho la relación entre autismo, alexitimia e interocepción. Algunos estudios encuentran asociaciones entre mayor confusión interoceptiva, mayor alexitimia y más dificultades de regulación emocional. Sin embargo, la evidencia no permite reducirlo a la idea de que «las personas autistas tienen mala interocepción».
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 encontró resultados heterogéneos según qué dimensión interoceptiva se midiera y cómo se midiera. En adultos, las pruebas comparables de precisión interoceptiva cardiaca no mostraron una diferencia estadísticamente significativa clara entre grupos autistas y no autistas. Esto recuerda algo clínicamente importante: interocepción no es una única habilidad, y sentir una señal corporal, interpretarla y darle significado emocional son procesos relacionados pero diferentes.
Por eso una persona puede detectar con enorme intensidad que «algo pasa» en su cuerpo y, aun así, no saber qué significa. Otra puede percibir tarde señales de hambre o cansancio. Y otra puede ser muy precisa para algunas sensaciones y tener dificultades con otras.
Alexitimia no es falta de empatía
Este punto merece decirse de forma explícita. Tener dificultad para identificar o verbalizar las propias emociones no equivale a no preocuparse por otras personas.
La investigación sobre autismo, alexitimia y empatía es compleja. Algunos trabajos han propuesto que parte de las diferencias emocionales atribuidas históricamente al autismo podrían relacionarse más con alexitimia coocurrente. Otros estudios recientes muestran que la relación no puede explicarse de una única manera y que depende mucho de qué componente de la empatía se mida y con qué instrumento.
En la vida cotidiana, una persona puede sentir intensamente el dolor ajeno y, al mismo tiempo, tener dificultades para identificar su propia respuesta emocional o para expresarla de la forma que los demás esperan. Confundir estas dos cosas puede generar años de juicios injustos: «eres fría», «no te importa», «no tienes sentimientos».
Alexitimia, camuflaje y diagnóstico tardío de autismo
En adultos que han pasado muchos años intentando adaptarse sin saber que eran autistas, la lectura del mundo interno puede haberse vuelto especialmente compleja.
Algunas personas han aprendido a responder lo que socialmente parece adecuado antes que a preguntarse qué estaban sintiendo de verdad. Otras han pasado décadas priorizando las necesidades del entorno, soportando estímulos sensoriales o ignorando señales de cansancio para continuar funcionando. En estos casos puede resultar difícil separar qué corresponde a alexitimia, qué al camuflaje, qué al aprendizaje relacional y qué al agotamiento acumulado.
Esto es especialmente relevante en personas que llegan a una evaluación después de episodios de ansiedad, depresión, crisis sensoriales o meltdown, shutdown o burnout autista. Si solo preguntamos «¿qué emoción sentiste?», podemos obtener muy poca información. Si exploramos qué ocurrió antes, qué cambió en el cuerpo, qué necesidad apareció y qué pasó después, el mapa suele ser mucho más rico.
No todo «no sé lo que siento» es alexitimia
Una evaluación rigurosa necesita contemplar explicaciones alternativas y coocurrentes. La dificultad para identificar emociones puede aparecer en contextos muy diferentes.
| Posible factor | Qué conviene explorar |
|---|---|
| Ansiedad | Si la activación fisiológica intensa dificulta diferenciar miedo, anticipación, irritación o sobrecarga. |
| Depresión | Si predomina embotamiento, pérdida de interés o una disminución reciente de la experiencia emocional. |
| Trauma o disociación | Si existen desconexión, estados de supervivencia, lagunas o cambios asociados a recuerdos y contextos concretos. |
| Burnout autista | Si la dificultad aumenta junto con agotamiento prolongado, pérdida de capacidades, mayor sensibilidad y necesidad de reducir demandas. |
| Sobrecarga sensorial | Si el malestar aparece ante ruido, luz, contacto, temperatura, interacción o acumulación de estímulos. |
| TDAH y funciones ejecutivas | Si el problema principal está en frenar, organizar la experiencia, sostener la atención sobre señales internas o responder en tiempo real. |
| Aprendizaje emocional | Si durante años las emociones fueron ignoradas, invalidadas, castigadas o no hubo lenguaje para nombrarlas. |
Cuando existen dudas entre autismo y experiencias traumáticas, puede resultar útil revisar también nuestro artículo sobre autismo o trauma complejo en adultos.
Cómo se explora la alexitimia en una evaluación adulta
No existe una prueba que, por sí sola, permita mirar una puntuación y concluir: «tienes alexitimia». Los cuestionarios pueden aportar información, pero necesitan interpretarse dentro de la historia y del funcionamiento de la persona.
Herramientas como la Toronto Alexithymia Scale (TAS-20) son frecuentes en investigación. Otros cuestionarios de exploración pueden utilizarse como apoyo clínico. Su valor aumenta cuando se combinan con entrevista, ejemplos cotidianos y una valoración más amplia del procesamiento sensorial, la interocepción, la salud mental y las posibles neurodivergencias.
En una valoración adulta tiene sentido explorar, entre otras cosas:
- cómo reconoce la persona que una emoción está apareciendo;
- si la identifica durante la situación o solo retrospectivamente;
- qué señales corporales suele notar;
- si puede diferenciar emociones parecidas;
- qué ocurre cuando alguien le pide explicar lo que siente;
- si esto sucede desde hace muchos años o ha cambiado recientemente;
- qué papel tienen la sobrecarga sensorial, el estrés, el sueño o el burnout;
- si existen rasgos de autismo, TDAH, ansiedad, depresión o trauma que ayuden a comprender el conjunto.
Si la pregunta forma parte de una sospecha más amplia de autismo, una evaluación de autismo en adultos debería integrar toda esta información, en lugar de interpretar la dificultad emocional de forma aislada.
Qué puede ayudar en terapia
El objetivo no debería ser obligar a una persona a poner rápidamente una etiqueta emocional correcta. Preguntar una y otra vez «¿pero qué sientes exactamente?» puede aumentar la presión y dejarla todavía más bloqueada.
En psicoterapia suele ser más útil construir el acceso al mundo interno desde donde la persona sí puede empezar. A veces ese punto de entrada es corporal. Otras veces es una imagen, una situación concreta, una necesidad, una acción que apetece hacer o una frase como «quiero que todo pare».
Empezar por sensaciones y contexto
En vez de exigir una emoción, puede explorarse: «¿Qué notas en el cuerpo?», «¿qué estaba ocurriendo justo antes?», «¿te apetece acercarte, alejarte, parar, moverte o pedir ayuda?». El significado emocional puede aparecer después.
Dar tiempo a la experiencia
No todas las personas procesan una emoción al mismo ritmo. Poder volver a una situación horas después, escribirla o reconstruirla con calma puede ser mucho más informativo que responder en el momento.
Ampliar el vocabulario sin convertirlo en un examen
Mapas emocionales, escalas, metáforas, colores o listas pueden servir como apoyos, siempre que sean herramientas y no una obligación de sentir de una determinada manera.
Diferenciar emoción, sensación, pensamiento y necesidad
«Tengo un nudo en el estómago», «pienso que he hecho algo mal», «quiero irme» y «siento miedo» son niveles distintos de experiencia. Aprender a observarlos por separado puede reducir confusión sin invalidar ninguno.
Trabajar también con el entorno
Si la persona vive continuamente sobrecargada, camuflando o respondiendo a demandas excesivas, aumentar su vocabulario emocional no resolverá el problema de fondo. A veces el cambio terapéutico pasa por reconocer límites, adaptar el entorno, reducir sobrecarga y aprender a detectar necesidades antes de llegar al colapso.
Esta forma de trabajar encaja con una comprensión más amplia de la autorregulación emocional en adultos neurodivergentes: no se trata únicamente de «controlar emociones», sino de comprender qué está ocurriendo, qué necesita la persona y qué condiciones facilitan una regulación más segura.
Preguntas frecuentes sobre alexitimia y autismo
¿La alexitimia es un síntoma de autismo?
No. Es frecuente en personas autistas, pero no forma parte de los criterios diagnósticos y también aparece en personas no autistas.
¿Una persona con alexitimia siente menos?
No necesariamente. La dificultad está principalmente en identificar, diferenciar o describir la emoción. Algunas personas describen experiencias emocionales muy intensas.
¿La alexitimia significa falta de empatía?
No. Empatía, reconocimiento emocional, expresión emocional y conciencia de las propias emociones son procesos relacionados pero distintos.
¿Puede confundirse con depresión?
Sí, especialmente si se interpreta cualquier dificultad para describir emociones como embotamiento afectivo. La historia temporal es importante: una alexitimia de larga evolución no es lo mismo que una reducción reciente de la experiencia emocional asociada a un episodio depresivo.
¿Puede aparecer junto con TDAH?
Sí. La alexitimia no es exclusiva del autismo. Además, dificultades ejecutivas, impulsividad emocional o problemas para detenerse y observar el propio estado pueden complicar aún más la identificación emocional.
¿Existe un test de alexitimia?
Existen cuestionarios, como la TAS-20, pero son instrumentos de evaluación o investigación y no deberían utilizarse como diagnóstico independiente.
¿Se puede trabajar la alexitimia?
La conciencia emocional puede cambiar y entrenarse. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 encontró que distintas intervenciones psicológicas podían reducir medidas de alexitimia en diversas poblaciones. Aun así, la evidencia específica en adultos autistas es más limitada y el enfoque debería adaptarse a cada persona, evitando asumir que toda diferencia emocional necesita ser corregida.
Qué nos dice la evidencia hasta ahora
La investigación apoya una relación clara entre alexitimia y autismo, pero todavía quedan preguntas abiertas sobre mecanismos, medición y diferencias individuales. La evidencia más reciente también está cuestionando explicaciones demasiado simples sobre la interocepción o la empatía. Por eso es preferible hablar de perfiles y procesos concretos antes que convertir una puntuación en una identidad clínica completa.
En adultos, especialmente cuando existe diagnóstico tardío, una buena evaluación necesita integrar desarrollo, sensorialidad, regulación, camuflaje, experiencias relacionales y posibles coocurrencias. Esa mirada suele explicar mucho más que una etiqueta aislada.
Referencias principales
- Kinnaird E, Stewart C, Tchanturia K. Investigating alexithymia in autism: A systematic review and meta-analysis. Eur Psychiatry. 2019;55:80-89. PubMed.
- Josyfon E, Spain D, Blackmore C, et al. Alexithymia in Adult Autism Clinic Service-Users: Relationships with Sensory Processing Differences and Mental Health. Healthcare. 2023;11(24):3114. Texto completo.
- Bonete S, Molinero C, Ruisanchez D. Emotional Dysfunction and Interoceptive Challenges in Adults with Autism Spectrum Disorders. Behav Sci. 2023;13(4):312. PubMed.
- Ben Hassen N, Molins F, Garrote-Petisco D, Serrano MA. Emotional regulation deficits in autism spectrum disorder: The role of alexithymia and interoception. Res Dev Disabil. 2023;132:104378. PubMed.
- Interoception in individuals with autism spectrum disorder: a systematic literature review and meta-analysis. Front Psychiatry. 2025. PubMed.
- Mazza A, Davis P, Johnson L, Larkin F, Cole SN. Identifying therapies to effectively reduce alexithymia: A systematic review and meta-analysis. J Affect Disord. 2026;400:121167. PubMed.
Nota: este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración clínica individual.
Artículo elaborado por el Dr. Guillermo Zurita Otaño, co-director del Instituto de Neurodivergencias.


