De hecho, algunas personas adultas pasan décadas sin comprender su funcionamiento precisamente porque ambas características pueden compensarse parcialmente entre sí: aprenden rápido, razonan con mucha profundidad y pueden haber obtenido buenos resultados académicos, pero al mismo tiempo tienen dificultades persistentes para iniciar tareas, organizarse, gestionar el tiempo, mantener rutinas, regular la atención o transformar su capacidad en un rendimiento estable.
A esta combinación suele llamársela doble excepcionalidad o twice-exceptionality (2e): la coexistencia de altas capacidades con una condición del neurodesarrollo, dificultad de aprendizaje u otra discapacidad.
En adultos, reconocer un perfil de TDAH y altas capacidades puede ser especialmente complejo porque el rendimiento observable no siempre refleja el esfuerzo, las estrategias compensatorias ni el coste que ha sido necesario asumir para alcanzarlo.
¿Pueden coexistir TDAH y altas capacidades?
Sí.
El TDAH es una condición del neurodesarrollo. Las altas capacidades intelectuales, en cambio, no constituyen un diagnóstico médico o psiquiátrico, sino un perfil de elevada capacidad cuyo modo de definición e identificación depende del modelo utilizado.
No existe ninguna incompatibilidad entre ambos.
Una persona puede presentar una elevada capacidad para razonar, aprender, establecer relaciones entre conceptos o resolver problemas complejos y, simultáneamente, tener dificultades significativas relacionadas con regulación atencional, inhibición, organización, memoria de trabajo, gestión temporal o activación para las tareas.
La investigación disponible respalda que el diagnóstico de TDAH sigue siendo válido en personas con inteligencia elevada.
Estudios longitudinales han encontrado que niños y adultos con TDAH y CI elevado presentan patrones de afectación funcional compatibles con TDAH, aunque algunas dificultades pueden quedar parcialmente compensadas por sus recursos cognitivos.
Si quieres conocer el marco general de estos perfiles combinados, puedes consultar nuestro artículo sobre doble excepcionalidad.
Qué significa doble excepcionalidad en TDAH y altas capacidades
El término doble excepcionalidad procede fundamentalmente del ámbito educativo y hace referencia a personas que combinan un área de elevada capacidad con una discapacidad, dificultad del aprendizaje o condición del neurodesarrollo.
En este artículo utilizamos el concepto para describir específicamente la coexistencia de:
- un perfil de altas capacidades intelectuales;
- y TDAH.
Es importante entender que el perfil resultante no es simplemente la suma de dos listas de características.
Ambas dimensiones interactúan.
Una elevada capacidad intelectual puede ayudar a compensar algunas dificultades derivadas del TDAH. A su vez, las dificultades ejecutivas pueden impedir que la alta capacidad se traduzca de manera constante en rendimiento académico, profesional o cotidiano.
Esa interacción puede generar un funcionamiento aparentemente contradictorio:
“Puede entender lo más difícil, pero no consigue hacer lo más sencillo”.
Esta frase, aunque frecuente, debe utilizarse con cuidado. El problema no es que las tareas sencillas sean objetivamente fáciles para todo el mundo. Muchas de ellas exigen funciones ejecutivas muy diferentes de las que permiten resolver un problema intelectualmente complejo.
Cómo pueden las altas capacidades enmascarar el TDAH
Una de las razones por las que algunas personas con TDAH y elevada capacidad llegan al diagnóstico en la edad adulta es la compensación.
Un estudio con adultos con TDAH encontró que las personas con CI más alto mostraban menos déficits en determinadas pruebas ejecutivas que el grupo con TDAH y CI estándar. Los autores plantearon que una mayor eficiencia intelectual podía compensar parcialmente algunas dificultades y dificultar la identificación clínica.
Esto no significa que las altas capacidades “eliminen” el TDAH.
Significa que determinadas fortalezas pueden permitir mantener el rendimiento durante más tiempo.
Algunas estrategias compensatorias frecuentes pueden ser
- comprender muy rápido el contenido y estudiar únicamente a última hora;
- utilizar razonamiento para reconstruir información que no se ha memorizado;
- trabajar bajo presión porque la urgencia facilita la activación;
- resolver tareas con menos preparación que otras personas;
- improvisar eficazmente;
- utilizar una elevada capacidad verbal para compensar problemas de organización;
- dedicar muchas más horas de las visibles;
- depender de estructuras externas muy rígidas;
- elegir entornos altamente estimulantes donde resulte más fácil mantener la atención.
Desde fuera, el resultado puede parecer satisfactorio.
Lo que queda oculto es el coste.
¿Cómo puede manifestarse el TDAH con altas capacidades en adultos?
No existe un único perfil. Sin embargo, algunas combinaciones aparecen con suficiente frecuencia como para resultar clínicamente útiles.
1. Comprender rápido pero ejecutar de forma irregular
La persona puede captar rápidamente conceptos complejos y, aun así, tardar horas en empezar una tarea administrativa.
No es una contradicción.
Comprensión intelectual y función ejecutiva no son lo mismo.
2. Rendimiento excelente cuando existe interés
Algunas personas pueden trabajar durante horas con enorme intensidad cuando una tarea resulta novedosa, compleja o intelectualmente estimulante.
En cambio, pueden bloquearse ante tareas repetitivas, previsibles o con recompensa diferida.
Esta variabilidad puede interpretarse desde fuera como:
“Cuando quieres, puedes”.
Pero en TDAH el problema no suele ser simplemente capacidad o voluntad, sino regulación de la atención, motivación y activación.
3. Procrastinación acompañada de resultados aparentemente buenos
Una persona puede haber aprendido durante años que es capaz de sacar adelante un examen, una presentación o un informe trabajando intensamente la noche anterior.
Esa estrategia puede funcionar durante cierto tiempo.
El problema aparece cuando aumentan la complejidad, el volumen de responsabilidades o el número de tareas simultáneas.
4. Muchas ideas y dificultad para convertirlas en proyectos terminados
El razonamiento divergente, la curiosidad y la capacidad para generar conexiones pueden producir una gran cantidad de proyectos posibles.
Pero decidir prioridades, secuenciar pasos, mantener constancia y cerrar procesos puede requerir un esfuerzo desproporcionado.
5. Aburrimiento intenso ante baja estimulación
Tanto el TDAH como una elevada necesidad de reto intelectual pueden contribuir a que determinadas tareas resulten extraordinariamente poco estimulantes.
Esto no permite diagnosticar ninguna de las dos condiciones por sí solo.
Pero cuando ambas coexisten, la necesidad de novedad y complejidad puede ser especialmente relevante.
6. Hiperfoco que convive con olvidos cotidianos
Una persona puede leer durante seis horas sobre un tema especializado y olvidar responder un correo importante, pagar una factura o llevar un objeto que había dejado junto a la puerta.
Esa discrepancia suele generar mucha incomprensión externa e interna.
7. Perfeccionismo y evitación
Algunas personas con elevada capacidad desarrollan estándares muy exigentes sobre cómo debería ser su rendimiento.
Cuando esto se combina con dificultades para iniciar, organizar o mantener una tarea, puede aparecer un ciclo de:
- expectativas muy altas;
- dificultad para empezar;
- procrastinación;
- urgencia;
- trabajo intensivo de última hora;
- resultado suficiente o incluso excelente;
- agotamiento;
- y reforzamiento del mismo patrón.
La paradoja entre capacidad y rendimiento
Una de las experiencias más características de algunos adultos con TDAH y altas capacidades es la discrepancia entre lo que saben que pueden comprender y lo que consiguen sostener en la vida cotidiana.
Pueden aparecer pensamientos como:
- “Sé que podría hacer mucho más”.
- “No entiendo por qué algo tan simple me cuesta tanto”.
- “Todo el mundo esperaba mucho de mí y siento que no he llegado a nada”.
- “Tengo muchas ideas pero termino pocas”.
- “Puedo resolver problemas complejos y pierdo las llaves constantemente”.
Esta discrepancia puede interpretarse durante años como falta de disciplina, inmadurez, pereza o ausencia de compromiso.
Desde una perspectiva neuroafirmativa conviene evitar tanto la moralización como el extremo contrario.
Reconocer el TDAH no significa negar la responsabilidad personal. Significa identificar qué procesos están dificultando el funcionamiento para poder diseñar estrategias más eficaces que el simple “esfuérzate más”.
¿Por qué el TDAH puede hacerse visible al llegar a la universidad o al trabajo?
Algunas personas con altas capacidades no encuentran grandes dificultades durante los primeros años escolares.
El contenido puede ser suficientemente sencillo como para aprenderlo durante las clases, preparar un examen en poco tiempo o compensar una organización deficiente.
Pero el entorno va cambiando.
En etapas posteriores aumentan las demandas de
- planificación a largo plazo;
- estudio autónomo;
- priorización;
- gestión de proyectos grandes;
- memoria prospectiva;
- organización de múltiples responsabilidades;
- administración del tiempo sin supervisión externa;
- y constancia en tareas poco estimulantes.
Es entonces cuando las estrategias que habían funcionado pueden dejar de ser suficientes.
Esto explica una trayectoria que aparece con cierta frecuencia:
“Siempre había sacado buenas notas hasta que, de repente, dejé de poder con todo”.
El cambio no significa necesariamente que la persona haya perdido capacidad.
Puede significar que la demanda ejecutiva ha superado los mecanismos compensatorios disponibles.
TDAH o altas capacidades: ¿cómo se diferencian?
Esta es una pregunta frecuente pero plantea una falsa dicotomía.
Una persona puede presentar altas capacidades sin TDAH, TDAH sin altas capacidades o ambas.
Además, determinados comportamientos pueden parecer similares desde fuera.
| Manifestación | Puede observarse en altas capacidades | Puede observarse en TDAH |
|---|---|---|
| Aburrimiento | Especialmente ante contenidos poco complejos o repetitivos. | Especialmente cuando una tarea ofrece poca estimulación o recompensa inmediata. |
| Cambio frecuente de intereses | Puede relacionarse con curiosidad amplia y aprendizaje rápido. | Puede relacionarse con búsqueda de novedad y dificultad para mantener motivación. |
| Muchas ideas | Puede formar parte de un pensamiento divergente o altamente asociativo. | Puede coexistir con impulsividad cognitiva y dificultad para priorizar. |
| Hablar mucho | Puede aparecer cuando existe gran interés o conocimiento sobre un tema. | Puede relacionarse con impulsividad y dificultad para modular turnos. |
| Bajo rendimiento en tareas concretas | Puede aparecer por falta de reto, desmotivación o desajuste educativo. | Puede reflejar dificultades persistentes de organización, atención o activación. |
| Olvidos cotidianos | No constituyen una característica definitoria de altas capacidades. | Pueden formar parte de dificultades ejecutivas asociadas al TDAH. |
| Dificultad para gestionar el tiempo | No define las altas capacidades. | Es frecuente en adultos con TDAH. |
Lo importante no es identificar a qué columna pertenece una conducta aislada.
El diagnóstico de TDAH requiere un patrón persistente de síntomas con inicio durante el desarrollo, presencia en diferentes contextos y un impacto funcional significativo.
Las altas capacidades requieren otro tipo de valoración, centrada en el funcionamiento cognitivo y en el modelo de identificación utilizado.
¿Ser muy inteligente puede hacer parecer que no tienes TDAH?
Sí, puede contribuir.
Este punto está respaldado por investigación específica en adultos.
Milioni y colaboradores compararon adultos con TDAH con diferentes niveles de capacidad intelectual y encontraron que el grupo con CI más elevado presentaba menos alteraciones en varias medidas neuropsicológicas ejecutivas.
Los autores plantearon que una mayor eficiencia intelectual podía compensar parcialmente los déficits y dificultar un diagnóstico preciso.
Otro estudio previo con adultos de CI elevado encontró que el TDAH seguía asociado a deterioro funcional, comorbilidad y características clínicas coherentes con el trastorno.
Estas investigaciones ayudan a desmontar una idea todavía frecuente:
“Si has estudiado una carrera, tienes un trabajo exigente o eres muy inteligente, no puedes tener TDAH”.
Esa afirmación es incorrecta.
El diagnóstico no se determina por el currículum académico, sino por la trayectoria de síntomas y su impacto.
¿Y el caso contrario? ¿Puede el TDAH ocultar las altas capacidades?
También.
Cuando una persona presenta dificultades importantes para sostener atención, organizarse, entregar tareas o mostrar de manera consistente lo que sabe, su capacidad puede quedar subestimada.
El rendimiento académico no es equivalente a capacidad intelectual.
Una persona puede tener:
- calificaciones muy irregulares;
- abandono escolar o universitario;
- múltiples cambios de estudios;
- resultados extraordinarios en áreas concretas;
- y grandes dificultades para completar requisitos rutinarios.
Ninguno de estos datos confirma altas capacidades, pero tampoco las descarta.
Por eso una evaluación de doble excepcionalidad debe estudiar tanto las fortalezas como las dificultades.
Cómo debería evaluarse TDAH y altas capacidades en adultos
Evaluar este perfil requiere responder dos preguntas distintas:
- ¿existe TDAH?
- ¿existe un perfil de altas capacidades según el modelo de identificación utilizado?
Una única prueba no responde adecuadamente a ambas.
1. Historia evolutiva del TDAH
El TDAH es una condición del neurodesarrollo. Por tanto, deben investigarse características presentes desde etapas tempranas.
Es importante no limitarse a preguntar si la persona sacaba buenas notas.
Puede ser mucho más informativo preguntar:
- ¿perdía objetos?
- ¿olvidaba deberes?
- ¿necesitaba presión para empezar?
- ¿interrumpía?
- ¿se distraía aunque luego comprendiera el contenido?
- ¿estudiaba sistemáticamente o resolvía todo al último momento?
- ¿dependía mucho de padres, profesores o rutinas externas?
- ¿tenía enormes diferencias entre asignaturas?
2. Funcionamiento actual
Debe estudiarse el impacto en diferentes dominios:
- trabajo;
- estudios;
- organización doméstica;
- finanzas;
- gestión de citas y plazos;
- relaciones;
- conducción;
- autocuidado;
- y regulación emocional.
3. Entrevistas y escalas específicas de TDAH
Herramientas como DIVA-5, ASRS o cuestionarios retrospectivos pueden aportar información relevante dentro de una evaluación completa.
Ningún cuestionario aislado diagnostica TDAH.
4. Evaluación cognitiva de las altas capacidades
La identificación de altas capacidades suele requerir instrumentos estandarizados que permitan estudiar el funcionamiento intelectual.
Puede ser relevante valorar:
- razonamiento verbal;
- razonamiento perceptivo o visual;
- memoria de trabajo;
- velocidad de procesamiento;
- capacidad general;
- y discrepancias entre índices.
5. Interpretación integrada
En doble excepcionalidad, una puntuación global puede ocultar información importante.
La evaluación debe interpretar el perfil completo y no únicamente buscar una cifra que confirme o descarte altas capacidades.
En el Instituto de Neurodivergencias realizamos evaluación de TDAH y altas capacidades en adultos cuando ambas hipótesis forman parte del motivo de consulta, integrando historia evolutiva, funcionamiento actual y evaluación cognitiva.
Puedes conocer en detalle el proceso en nuestra guía completa de evaluación de neurodivergencias en adultos.
¿Puede el WAIS diagnosticar TDAH o altas capacidades?
Conviene separar las dos cuestiones.
El WAIS no diagnostica TDAH
Algunas personas con TDAH muestran determinadas discrepancias o resultados bajos en memoria de trabajo o velocidad de procesamiento.
Pero no existe un “perfil WAIS de TDAH” suficientemente específico como para diagnosticarlo.
Una persona con TDAH puede obtener resultados normales o altos en esas áreas.
Y una puntuación baja puede deberse a muchas otras variables.
El WAIS sí puede aportar información relevante sobre capacidad intelectual
Las escalas de Wechsler permiten estimar diferentes componentes del funcionamiento cognitivo y pueden formar parte de una evaluación de altas capacidades.
Sin embargo, interpretar únicamente el CI total puede ser problemático cuando existe un perfil muy heterogéneo.
Una revisión sistemática reciente sobre doble excepcionalidad subraya precisamente la necesidad de analizar configuraciones multidimensionales y no utilizar modelos lineales excesivamente simples de capacidad.
¿Un CI alto descarta las dificultades ejecutivas?
No.
Inteligencia y funciones ejecutivas están relacionadas en algunos aspectos, pero no son equivalentes.
Una persona puede tener una capacidad extraordinaria para resolver problemas novedosos y dificultades importantes para:
- recordar una cita;
- empezar una tarea aburrida;
- dividir un proyecto en pasos;
- calcular cuánto tiempo necesita;
- dejar de hacer una actividad absorbente;
- mantener una rutina;
- o responder mensajes pendientes.
Pensar que “si eres tan inteligente deberías poder organizarte” mezcla procesos cognitivos diferentes y suele añadir culpa sin aportar soluciones.
Errores frecuentes al evaluar TDAH y altas capacidades
Error 1. “Sacabas buenas notas, así que no puede ser TDAH”
El rendimiento escolar por sí solo no descarta TDAH.
Es necesario conocer cómo conseguía la persona ese rendimiento y qué dificultades existían fuera de las calificaciones.
Error 2. “Eres muy inteligente, por eso te aburres; no tienes TDAH”
El aburrimiento puede explicarse por múltiples factores. Debe investigarse si existe además un patrón persistente de síntomas de TDAH en diferentes contextos.
Error 3. “Tienes TDAH, así que tus buenos resultados se deben al hiperfoco”
El diagnóstico de TDAH no explica automáticamente una capacidad cognitiva elevada.
Si existen indicios sólidos de altas capacidades, deben evaluarse específicamente.
Error 4. Buscar un perfil WAIS típico de TDAH
No existe una configuración de índices que permita diagnosticar TDAH de manera fiable por sí sola.
Error 5. Utilizar únicamente el CI total
En perfiles heterogéneos, una cifra global puede ocultar diferencias importantes entre áreas cognitivas.
Error 6. Confundir potencial con funcionamiento
Tener una elevada capacidad no implica poder utilizarla siempre de manera estable ni en cualquier contexto.
Error 7. Convertir la doble excepcionalidad en una identidad de “genio caótico”
Este estereotipo puede resultar atractivo, pero clínicamente simplifica demasiado una realidad heterogénea.
No todas las personas con TDAH y altas capacidades son creativas, desorganizadas, emocionalmente intensas o excelentes académicamente.
Error 8. Atribuir al TDAH cualquier discrepancia del perfil cognitivo
Las discrepancias entre índices pueden tener muchos significados y deben interpretarse dentro del conjunto de la evaluación.
Qué apoyos pueden ayudar cuando existen TDAH y altas capacidades
El objetivo no debería ser conseguir que la persona rinda de acuerdo con un supuesto “potencial”.
Esa idea puede convertirse fácilmente en otra forma de presión.
Un enfoque útil parte de una pregunta diferente:
¿Qué condiciones permiten que esta persona funcione de forma sostenible?
Externalizar funciones ejecutivas
Utilizar calendarios, recordatorios, planificación visual, listas visibles, temporizadores o automatizaciones reduce la necesidad de mantener información constantemente en memoria.
Dividir proyectos sin reducir su complejidad intelectual
Una persona puede necesitar retos cognitivos elevados y, al mismo tiempo, apoyo para fragmentar la ejecución en pasos manejables.
Introducir suficiente estimulación
Cuando sea posible, variar tareas, trabajar por bloques, incorporar novedad o alternar actividades puede facilitar la activación.
Utilizar apoyo social para iniciar o sostener tareas
Estrategias como el body doubling pueden resultar útiles para algunas personas, aunque la evidencia específica todavía es limitada y su utilidad debe evaluarse individualmente.
Reducir la dependencia de la urgencia
Trabajar únicamente bajo presión puede funcionar, pero a costa de estrés y agotamiento.
Crear hitos intermedios y consecuencias externas moderadas puede ayudar a generar activación antes del último momento.
Tratar el TDAH cuando está indicado
El tratamiento del TDAH en adultos puede incluir psicoeducación, modificaciones ambientales, psicoterapia dirigida a dificultades concretas y, cuando está médicamente indicado, tratamiento farmacológico.
Tener altas capacidades no constituye una razón para negar tratamiento a un TDAH que produce deterioro funcional.
Cuando sabes que tienes capacidad pero no entiendes por qué tu vida cotidiana cuesta tanto
Algunas personas llegan a consulta pensando que únicamente tienen TDAH.
Otras llegan convencidas de que todo se explica por sus altas capacidades.
En algunos casos, ninguna de esas explicaciones por separado describe bien la trayectoria.
Evaluar ambas dimensiones puede ayudar a comprender por qué conviven fortalezas cognitivas muy marcadas con dificultades ejecutivas reales.
El objetivo no es demostrar cuánto potencial tiene una persona ni justificar cada dificultad mediante una etiqueta.
Es construir un perfil suficientemente preciso para saber qué necesita, qué estrategias le sirven y qué expectativas son realistas y sostenibles.
Si estás explorando TDAH, altas capacidades o ambas posibilidades, puedes conocer cómo realizamos la evaluación de neurodivergencias en adultos.
Preguntas frecuentes sobre TDAH y altas capacidades
¿Se puede tener TDAH y altas capacidades a la vez?
Sí. El TDAH puede coexistir con una capacidad intelectual elevada. A esta combinación suele denominársela doble excepcionalidad o 2e.
¿Las altas capacidades pueden ocultar el TDAH?
Pueden contribuir a compensar algunas dificultades. Existe investigación en adultos que muestra que las personas con TDAH y CI elevado pueden rendir mejor en determinadas pruebas ejecutivas que personas con TDAH y CI estándar, lo que potencialmente puede dificultar la identificación.
¿Tener buenas notas descarta el TDAH?
No. Para diagnosticar TDAH debe estudiarse el patrón de síntomas y su impacto, no únicamente el rendimiento académico. Algunas personas compensan durante años mediante aprendizaje rápido, presión de última hora o estructuras externas.
¿El TDAH puede hacer que no se detecten las altas capacidades?
Sí puede ocurrir que dificultades de organización, atención o rendimiento oculten parcialmente una elevada capacidad. Por eso la evaluación debe estudiar fortalezas y dificultades de forma independiente e integrada.
¿Existe un perfil de inteligencia típico del TDAH?
No. Determinadas diferencias entre índices pueden aparecer con mayor frecuencia en algunos grupos, pero no existe un patrón de WAIS que permita diagnosticar TDAH en una persona individual.
¿Un CI alto descarta problemas de memoria de trabajo?
No. Una persona puede presentar capacidades muy elevadas en determinadas áreas y funcionamiento comparativamente menor en otras. La interpretación debe hacerse sobre el perfil completo y no exclusivamente sobre el CI total.
¿El hiperfoco es una prueba de TDAH?
No. La capacidad de concentrarse intensamente en actividades de alto interés puede aparecer en personas con TDAH, pero no constituye por sí sola un criterio diagnóstico.
¿Cómo sé si mi aburrimiento es por altas capacidades o por TDAH?
No existe una prueba sencilla para distinguirlo. Debe estudiarse cuándo aparece, ante qué tareas, si existen dificultades ejecutivas en otros contextos y si se cumplen criterios independientes para TDAH y altas capacidades.
¿Hay que evaluar primero el TDAH o las altas capacidades?
No necesariamente. Cuando ambas hipótesis son relevantes puede ser más informativo diseñar una evaluación que contemple las dos desde el inicio y después integrar los resultados.
¿La doble excepcionalidad es un diagnóstico médico?
No. Es un término descriptivo utilizado para referirse a la coexistencia de elevada capacidad con una discapacidad, dificultad del aprendizaje o condición del neurodesarrollo. El TDAH sí es un diagnóstico clínico; las altas capacidades no lo son.
Conclusión: capacidad elevada y dificultad real pueden coexistir
Una de las ideas más difíciles de integrar para algunos adultos con TDAH y altas capacidades es que dos afirmaciones aparentemente contradictorias pueden ser verdaderas al mismo tiempo:
puedes tener una capacidad cognitiva muy elevada y necesitar apoyos importantes para funciones ejecutivas.
Una cosa no invalida la otra.
Las altas capacidades pueden facilitar estrategias de compensación que retrasen la identificación del TDAH. Y el TDAH puede hacer que una capacidad elevada quede oculta detrás de resultados inconsistentes, procrastinación o una trayectoria académica y laboral irregular.
Una evaluación rigurosa no debería preguntar cuál de las dos etiquetas explica toda la persona.
Debería estudiar cómo interactúan diferentes dimensiones del funcionamiento y qué impacto tienen en la vida real.
Comprender esa interacción permite sustituir la explicación moral de “podrías si quisieras” por preguntas mucho más útiles sobre regulación, contexto, apoyos y sostenibilidad.
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Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye una evaluación médica, psicológica o neuropsicológica individual. Las altas capacidades no constituyen un diagnóstico psiquiátrico o médico y su identificación depende del modelo y criterios utilizados.


